La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III BUCKINGHAM: Milord, vayan quienes fueron de jornada con el príncipe, por Dios, no nos quedemos aquí ni uno ni otro. Porque, camino adelante, yo tendré ocasión, como preludio al proyecto de que hemos hablado, de separar al príncipe de los ambiciosos parientes de la reina.
GLOUCESTER: ¡Mi otro yo, consistorio de mis consejos, mi oráculo, mi profecía!… ¡Mi querido primo yo, como un niño, me confío a tu dirección! ¡Hacia Ludlow, entonces, pues no debemos quedarnos atrás!
Salen.