La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III CIUDADANO PRIMERO: Tal era la situación del Estado cuando Enrique Sexto fue coronado en ParÃs sin contar más que nueve meses.
CIUDADANO TERCERO: ¿Estaba asà el Estado? No, no queridos amigos; Dios lo sabe, pues entonces este paÃs podÃa vanagloriarse de poseer un buen Consejo polÃtico; entonces tenÃa el rey virtuosos tÃos[58] para proteger a Su Gracia.
CIUDADANO PRIMERO: Vaya, también los tiene este, asà paternos como maternos.
CIUDADANO TERCERO: Más valiera que fuesen todos por parte de su padre, o que por el lado materno no tuviese ninguno, pues la rivalidad por quién ha de estar más cerca nos tocará de cerca a todos, si Dios no lo evita ¡Oh! El duque de Gloucester está lleno de peligros, y los hijos y hermanos de la reina son soberbios y altaneros. Si en vez de gobernar fueran gobernados, este enfermo paÃs podrÃa tener remedio como antes.
CIUDADANO PRIMERO: Vamos, vamos, somos pesimistas; todo irá bien.
CIUDADANO TERCERO: Cuando el cielo se encapota, el sabio coge su capa. Cuando caen las principales hojas, el invierno está al caer. Cuando el sol traspone, ¿quién no espera la noche? Las tempestades intempestivas amenazan escasez. Todo puede ir bien; pero, si Dios lo consiente, es más de lo que merecemos, y no lo espero.