La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III Decidme, tío Gloucester: si viene nuestro hermano, ¿dónde nos alojaremos hasta el día de nuestra coronación?
GLOUCESTER: Donde mejor convenga a vuestra real persona. Si me es permitido aconsejaros, Vuestra Alteza, debe reposar un día o dos en la Torre. Después, donde os plazca o creamos más conveniente para vuestra salud y distracción.
PRÍNCIPE: La Torre es el lugar que menos me gusta de todos… ¿Fue Julio César quién la construyó, milord?
GLOUCESTER: Fue quien la comenzó, mi gracioso señor; las edades siguientes la terminaron.
PRÍNCIPE: ¿Es un hecho histórico, o sólo una leyenda que nos han trasmitido las generaciones?
BUCKINGHAM: Un hecho histórico, mi gracioso señor.
PRÍNCIPE: Pero suponed, milord, que no estuviese registrado; a mi parecer, estas verdades debieran vivir de edad en edad, como herencia trasmitida a todas las generaciones, hasta la consumación de los siglos.
GLOUCESTER: (Aparte). ¡Tan joven y tan discreto! Dicen que nunca alcanzan larga vida.
PRÍNCIPE: ¿Qué decís, tío?