La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III GLOUCESTER: Decía que la fama vive mucho tiempo sin el auxilio de los caracteres.(Aparte). Así, como el tradicional Vicio Iniquidad, moralizo con palabras de doble sentido.
PRÍNCIPE: El tal Julio César fue un varón famoso. Su valor ilustró a su generación; su genio eternizó su valor. La muerte no pudo conquistar a este conquistador, pues aún vive por su gloria, aunque no por su vida… Tengo que comunicaros un proyecto, primo Buckingham.
BUCKINGHAM: ¿Cuál, mi gracioso señor?
PRÍNCIPE: Como viva hasta ser hombre, he de reclamar nuestros antiguos derechos sobre Francia, o morir soldado como he vivido rey.
GLOUCESTER:(Aparte). Los cortos estíos tienen ordinariamente una precoz primavera.
Entran YORK, HASTINGS y el CARDENAL.
BUCKINGHAM: ¡He aquí, en buena hora, llegar al duque de York!
PRÍNCIPE: ¡Ricardo de York! ¿Cómo está nuestro noble hermano?
YORK: Bien, mi respetable señor; ya puedo llamaros así.
PRÍNCIPE: Sí, hermano, y con sentimiento, tanto de nuestra parte como de la vuestra. Demasiado pronto murió el que ostentaba este título, que, por su muerte, ha perdido bastante de su majestad.