La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III Ante la casa de Lord Hastings.
Entra un MENSAJERO.
MENSAJERO: (Llamando). ¡Milord! ¡Milord!
HASTINGS: (Dentro). ¿Quién llama?
MENSAJERO: Uno que viene de parte de lord Stanley.
HASTINGS: (Dentro). ¿Qué hora es?
MENSAJERO: Van a dar las cuatro. (Entra HASTINGS).
HASTINGS: ¿Puede dormir milord Stanley en estas noches llenas de tedio?
MENSAJERO: Así parece, por lo que os voy a decir. Primeramente, me encomiendo a vuestra noble persona.
HASTINGS: Y luego…
MENSAJERO: Luego me encarga comunique a vuestra señoría, que esta noche ha soñado que el jabalí le había destrozado su yelmo. También os informa de que van a reunirse dos consejos, y que pudiera ocurrir que en uno de los dos se tomara un acuerdo que hiciera lamentar a vos y al él no pertenecer al otro. Por tanto, ha decidido a enviarme a saber las intenciones de vuestra señoría…, si queréis montar inmediatamente a caballo con él y galopar a toda prisa hacia el Norte, para evitar el peligro que presiente su alma.
