La tragedia de Ricardo III

La tragedia de Ricardo III

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

HASTINGS: Vete, muchacho, vete; vuelve a tu señor. Dile que nada tenemos que temer de estos consejos separados. Su honor y yo pertenecemos a uno de los dos y mi buen amigo Catesby al otro, donde nada podrá suceder que nos concierna sin que tenga yo conocimiento. Dile que sus temores son vanos e infundados; y, tocante a sus sueños, que me asombra sea tan pusilánime para dar fe a quimeras de un sueño agitado. Huir del jabalí antes que nos persiga, sería excitarle a correr tras nosotros y a caer sobre una pieza que no tenía intención de cazar. Ve, di a tu amo que se levante y venga a buscarme, e iremos juntos a la Torre, donde, lo ha de ver, el jabalí nos recibirá amablemente.

MENSAJERO: Iré, milord, y le pondré al corriente de lo que me habéis dicho.

Sale MENSAJERO y entra CATESBY.

CATESBY: ¡Muy buenos días, noble milord!

HASTINGS: ¡Buenos días, Catesby! ¡Estáis hoy madrugador! ¿Qué noticias, qué noticias hay en este vuestro vacilante Estado?

CATESBY: Anda el mundo un poco inestable, en efecto, milord, y creo que no recobrará su equilibrio hasta que Ricardo ciña la guirnalda real.

HASTINGS: ¡Cómo! ¿Dices la guirnalda? ¿Te refieres a la corona?

CATESBY: Sí, buen milord.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker