Las alegres comadres de Windsor
Las alegres comadres de Windsor Entran FENTON y el POSADERO
POSADERO.—Señor Fenton, no me habléis. Tengo el ánimo abatido y estoy por abandonarlo todo.
FENTON.—OÃdme, sin embargo; ayudadme en mi intento y a fe de caballero prometo daros cien libras en oro sobre el total de vuestra pérdida.
POSADERO.—Os oiré, señor Fenton; y al menos seguiré vuestro consejo.
