Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

SLENDER.—Me agrada bastante la diversión de cazarlos; pero en ella soy tan pronto en enfadarme como el hombre que más en Inglaterra. Un oso suelto os intimida ¿no es verdad?

ANA.—Ciertamente que sí, señor.

SLENDER.—Eso para mí es ahora como comer y beber. Veinte veces he visto suelto a Sakerson, y lo he cogido de la cadena; pero os aseguro que las mujeres han gritado y chillado tanto, que sobre pasa toda ponderación. En verdad las mujeres no pueden sufrirlos. Son animales bastante feos y rudos.

Vuelve a entrar Page

PAGE.—Venid, querido señor Slender, venid. Os esperamos.

SLENDER.—No quiero comer nada. Os doy las gracias, señor.

PAGE.—Nada, no podéis hacer lo que queráis. Venid, venid.

SLENDER.—No, os lo suplico. Id delante.

PAGE.—Vamos, señor; adelante.

SLENDER.—Señorita Page, id vos primero.

ANA.—De ningún modo yo, señor. Os ruego que sigáis.

SLENDER.—En verdad, no iré primero, en verdad, no. Sería haceros agravio.

ANA.—Os lo suplico, señor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker