Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

FORD.—¡Ama a mi mujer!

PISTOL.—Con un calor de quemarse. Toma tus precauciones, o te vas a encontrar de repente como aquel sir Acteón, que tenía al otro sobre los talones. ¡Oh, y qué nombre tan odioso!

FORD.—¿Qué epíteto, si gustáis?

PISTOL.—El de cornudo, señor. ¡Adiós! Para mientes y abre el ojo, pues de noche es cuando los ladrones están en pie. Y no esperes hasta que llegue el verano y empiecen los cuclillos a repetir la cantinela. En marcha, señor cabo Nym. Créele, Page; te habla en razón.

Sale

FORD.—Tendré paciencia hasta descubrir lo que haya en esto.

NYM.—Y es la verdad. No gusto de mentiras. Hízome agravio en algunos caprichos. Yo debía haber llevado aquella pícara carta a vuestra esposa; pero tengo una espada que me ayudará a satisfacer mi necesidad. Lo que hay en todo esto es que él ama a vuestra esposa; y lo digo y lo sostengo, como que mi nombre es Nym. Es la verdad, y Nym me llamo, y Falstaff anda enamorado de vuestra esposa. Adiós. No me antojo de venderme por pan y queso, y es toda la fantasía que hay en ello.

Sale Nym

PAGE.—«La fantasía que hay en ello», ha dicho. Vaya un mozo capaz de volver la fantasía en sandez.

FORD.—Buscaré a Falstaff.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker