Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

PAGE.—He ahí a nuestro pomposo posadero de la Liga, que se acerca. O tiene vino en la testa, o dinero en la bolsa, cuando parece tan alegre. ¿Cómo va, posadero mío?

Entran el posadero y Pocofondo

POSADERO.—¡Hola, mi gran picarón! Tú eres un caballero; caballero juez, digo.

POCOFONDO.—Soy con vos, mi buen posadero. Buenas tardes, excelente señor Page, una y veinte veces. ¿Querríais venir con nosotros? Tenemos entre manos un pasatiempo.

POSADERO.—Contadle, caballero juez, ¡contadle, gran tuno!

POCOFONDO.—Pues, señor, hay un duelo pendiente entre el señor Hugh, párroco galés, y el doctor francés Caius.

FORD.—Bien, amigo posadero de la Liga. Deseo hablaros una palabra.

POSADERO.—¿Qué dices, gran bribonazo mío?

Se van a un lado

POCOFONDO.—(A Page.) ¿Queréis venir con nosotros a presenciar el lance? Mi alegre posadero ha tenido el encargo de medir las armas; y, a lo que pienso, les ha señalado sitios opuestos, porque, creedme, sé que el párroco no es hombre de gastar bromas. Escuchad y os diré en qué consiste nuestro juego.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker