Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

FALSTAFF.—Ni vos necesitaréis una señora Ford, pues la tendréis. Yo estaré con ella (podéis estar seguro de lo que os digo), entre las diez y las once, por cita que ella misma me ha dado. Precisamente cuando llegabais, acababa de salir su asistente, emisaria o corre-ve-y-dile. Digo que estaré con ella entre las diez y las once, pues a esa hora se hallará ausente el bellaco del marido. Venid por la noche y sabréis el progreso que habré alcanzado.

FORD.—¡Ah!, ¡vuestra amistad es una bendición para mí! ¿Conocéis, por ventura, a Ford?

FALSTAFF.—¡Que el diablo cargue con ese pobre bellaco cornudo! No le conozco, pero le hago injusticia al llamarle pobre; pues dicen que ese celoso cornudo tiene montones de oro, y por esto mismo me parece su mujer muy apetecible. Me serviré de ella como de llave para abrir el cofre del cornudo bribón, y allí tendré mi cosecha.

FORD.—Me alegraría de que conocieseis a Ford a fin de que le evitéis si le encontráis.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker