Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

POCOFONDO.—Un buen perro, señor, un hermoso perro. ¿Qué más se puede decir? Es bueno y hermoso. ¿Está aquí el señor Juan Falstaff?

PAGE.—Está dentro. Quisiera poder hacer algo en bien de vosotros.

EVANS.—Así es como debe hablar un cristiano.

POCOFONDO.—Señor Page, él me ha ofendido.

PAGE.—Lo reconoce en cierto modo, señor.

POCOFONDO.—Si lo reconoce, no lo repara. ¿No es así, señor Page? Me ha ofendido; en todas veras me ha ofendido: en una palabra, me ha ofendido. Creedme. Roberto Pocofondo, escudero lo ha dicho: se le ha ofendido.

PAGE.—Aquí viene sir Juan.

Entran sir Juan Falstaff, Bardolfo, Nym y Pistol

FALSTAFF.—Y bien, señor Pocofondo: ¿vais a quejaros de mí al rey?

POCOFONDO.—Caballero: habéis golpeado a mis gentes, muerto mi caza y allanado mi domicilio.

FALSTAFF.—Pero no he besado a la hija de vuestro guardián.

POCOFONDO.—Se me da un ardite. Tendréis que responder de esto.

FALSTAFF.—Y respondo desde luego: he hecho todo lo que decías. Ya está respondido.

POCOFONDO.—Esto irá a dar al Consejo.

FALSTAFF.—Sería mejor para vos que el Consejo nada supiera. Se reirían de vos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker