Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CLAUDIO.— Nosotros andábamos arriba y abajo buscándote, porque estamos de melancolía hasta el cogote y de buena gana nos sacudiríamos de ella. ¿Quieres hacer uso de tu ingenio?

BENEDICTO.— Lo llevo en la vaina de mi espada. ¿Tiro de él?

DON PEDRO.— ¿Llevas tu ingenio al lado?

CLAUDIO.— Nunca se vio tal cosa, aunque hay muchos cuyo ingenio hay que dejar a un lado. Te mandaré desenvainar, como hacemos con los ministriles. Desenvaina para distraernos.

DON PEDRO.— A fe de hombre honrado que se le ve palidecer. ¿Estás enfermo o enojado?

CLAUDIO.— ¡Cómo! ¡Ánimo, hombre! Aunque de pesar se muere el gato, tú tienes temple bastante para dar muerte al pesar.

BENEDICTO.— Señor mío, me encontraré con vuestro ingenio en el terreno, si es a mí a quien se dirigen vuestros ataques. Os ruego mudéis de tema.

CLAUDIO.— Pues dadle entonces otra lanza; esta última se ha roto en astillas.

DON PEDRO.— Por esta luz, que se pone cada vez más pálido. Creo que es de veras su enojo.

CLAUDIO.— Si lo es, ya sabe cómo ha de volverlo al cinto.

BENEDICTO.— ¿Queréis oír una palabra a solas?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker