Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces CLAUDIO.— ¡Dios me libre de un desafÃo!
BENEDICTO.— (Aparte, a CLAUDIO.) Sois un villano. No lo digo de broma. Os lo haré bueno donde, como y cuando gustéis. Dadme una satisfacción, o publicaré vuestra cobardÃa. Habéis matado a una dama sin par, y su muerte os costará cara. Contestadme.
CLAUDIO.— Bien; me veré con vos, a condición de que sea un buen banquete.
DON PEDRO.— ¿Cómo? ¿Un festÃn? ¿Se trata de un festÃn?
CLAUDIO.— SÃ, a fe mÃa, y se lo agradezco. Me invita a cabeza de ternera y a capón. Si no les trincho esmeradamente, echad la culpa al cuchillo. ¿No habrá también alguna chocha?
BENEDICTO.— Señor, vuestro gracejo va a paso de andadura; marcha lisamente.