Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces DOGBERRY.— Dejo un truhán insigne con vuestra señoría y suplico a vuestra señoría «se» corrija para ejemplo de otros. ¡Dios guarde a vuestra señoría! ¡Consérvese bien vuestra señoría! ¡Dios «restaure» vuestra salud! ¡Os «otorgo» humildemente licencia para partir; y si es de desear un feliz encuentro, que lo «prohíba» Dios! Vamos, vecino. (Salen DOGBERRY y VERGES.)
LEONATO.— Señores, hasta mañana por la mañana, adiós.
ANTONIO.— Adiós, señores. Os esperamos mañana.
DON PEDRO.— No faltaremos.
CLAUDIO.— Esta noche rendiré a Hero el tributo de mis lágrimas. (Salen DON PEDRO y CLAUDIO.)
LEONATO.— (A la ronda.) Llevaos a esos belitres. Hemos de preguntar a Margarita de qué nació su conocimiento con ese hombre depravado. (Salen.)