Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces ÚRSULA.— Señora, es menester que vengáis junto a vuestro tÃo. Allá dentro en la casa hay un estrépito enorme. Está probado que mi señora Hero ha sido falsamente acusada. Han sufrido un gran engaño el prÃncipe y Claudio, y don Juan, el autor de todo, se ha dado a la fuga. ¿Iréis inmediatamente?
BEATRIZ.— ¿Queréis venir a oÃr estas nuevas, signior?
BENEDICTO.— ¡Quiero vivir en tu corazón, morir en tu seno y ser enterrado en tus ojos! Y además ir contigo a ver a tu tÃo. (Salen.)