Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces BENEDICTO.— Vamos, vamos, somos amigos. Tengamos un baile antes de casarnos, para aligerar nuestro corazón y los talones de nuestras mujeres.
LEONATO.— Ya bailaremos después.
BENEDICTO.— ¡Antes, por mi palabra! ¡De consiguiente, tocad, músicos! PrÃncipe, estás triste. ¡Búscate mujer, búscate mujer! ¡No hay bastón más respetable que el que termina en cuerno!
Entra un MENSAJERO.
MENSAJERO.— Señor, vuestro hermano Juan ha sido detenido en su fuga, y se le trae a Mesina con gente armada.
BENEDICTO.— No pienses en él hasta mañana. Yo te sugeriré para él un duro castigo. ¡Sonad, chirimÃas! (Baile. Salen.)