Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces Una calle.
Entran DOGBERRY y VERGES, con la ronda.
DOGBERRY.— ¿Sois gente honrada y fiel?
VERGES.— SÃ, pues de lo contrario serÃa lástima que no sufrieran eterna salvación en cuerpo y alma.
DOGBERRY.— No, que eso serÃa un castigo demasiado benigno para ellos, si tuvieran tan sólo un átomo de lealtad, puesto que han sido elegidos para la ronda del prÃncipe.
VERGES.— Está bien; dadles la consigna, vecino Dogberry.
DOGBERRY.— En primer lugar, ¿quién creéis que es el más incapacitado para hacer de alguacil?
GUARDIA PRIMERO.— Hugo Oatcake o Jorge Seacoal, señor, pues saben leer y escribir.
DOGBERRY.— Venid acá, vecino Seacoal. Dios os ha favorecido con un buen nombre. Ser un hombre guapo es un don de la fortuna, pero saber leer y escribir depende de la naturaleza.
GUARDIA SEGUNDO.— Cosas ambas, maese alguacil...
