Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces MENSAJERO.— Ha prestado buenos servicios en estas guerras, señora.
BEATRIZ.— TendrÃais vÃveres rancios, y os ayudó a comerlos; es un valentÃsimo gastrónomo; posee un estómago excelente.
MENSAJERO.— Es también un buen soldado, señora.
BEATRIZ.— Un buen soldado ante una dama; pero ¿qué es frente a un caballero?
MENSAJERO.— Un caballero frente a un caballero, un hombre frente a un hombre, adornado con toda clase de honrosas virtudes.
BEATRIZ.— Eso es, efectivamente; no otra cosa sino un hombre adornado; mas, en cuanto al adorno... Bien, todos somos mortales.
LEONATO.— Señor, no toméis en mal sentido las palabras de mi sobrina. Hay una especie de guerra chistosa entre ella y el signior Benedicto. Jamás se encuentran sin que se entable entre ambos una escaramuza de ingeniosidades.