Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces DON JUAN.— Venid, partamos. Semejantes revelaciones le han hecho perder el sentido. (Salen DON PEDRO, DON JUAN y CLAUDIO.)
BENEDICTO.— ¿Cómo está la prima?
BEATRIZ.— ¡Creo que muerta! ¡Socorro, tÃo! ¡Hero! ¡Ay! ¡Hero! ¡TÃo! ¡Signior Benedicto! ¡Monje!
LEONATO.— ¡Oh destino! ¡No levantes tu pesada mano! ¡La muerte es el mejor velo que puede desearse para cubrir su oprobio!
BEATRIZ.— ¿Cómo te sientes? ¡Prima Hero!
FRAILE.— Reconfortaos, señora.
LEONATO.— ¿Y alzas la vista?
FRAILE.— SÃ; ¿por qué no ha de alzarla?