Otelo
Otelo YAGO
¿Estáis herido, teniente?
CASIO
Sí, y no tengo cura.
YAGO
No lo quiera Dios.
CASIO
¡Honra, honra, honra! ¡He perdido la honra! He perdido la parte inmortal de mi ser y solo me queda la parte animal. ¡Mi honra, Yago, mi honra!
YAGO
A fe de hombre honrado, creí que os habían hecho alguna herida: se siente mucho más que la honra. La honra no es más que una atribución vana y falsa que suele ganarse sin mérito y perderse sin motivo. No habéis perdido ninguna honra, a no ser que os tengáis por deshonrado. ¡Vamos! Hay maneras de ganarse otra vez al general. Os ha despedido en un impulso, castigando por principio, no por aversión, como otro habría pegado a su perro inofensivo por asustar a un león imponente. Suplicadle otra vez y es vuestro.
CASIO