Otelo
Otelo Señora, con humildad os lo agradezco.
Salen DESDÉMONA y EMILIA.
Entra BIANCA.
BIANCA
Dios te guarde, amigo Casio.
CASIO
¿Qué haces que no estás en casa?
¿Cómo está mi bellísima Bianca?
Te juro, mi amor, que iba a visitarte.
BIANCA
Y yo iba a tu aposento. ¿Conque una semana
sin verme? ¿Siete días con sus noches?
¿Trece veces trece horas? ¡Y horas de ausencia
del amado, cien veces más largas
que las del reloj! ¡Qué agobio de cuenta!
CASIO
Perdóname, Bianca: estos días
me abrumaban muy graves pensamientos.
Te pagaré mi cuenta de ausencia
de manera más continua. Querida Bianca,
cópiame este bordado.
[Le da el pañuelo.]
BIANCA
Casio, esto, ¿de dónde ha salido?
Seguro que es prenda de una nueva amiga.
Ahora veo el motivo de la ausencia.
¿A esto hemos llegado? Vaya, vaya.