Otelo
Otelo ¿Qué quieres?
OTELO
Mirad, estoy armado. Mejor arma
jamás flanqueó la pierna del guerrero.
Hubo un tiempo en que con solo mi brazo
y esta gran espada me abrÃa camino
entre más impedimentos que veinte veces
vuestro estorbo. Mas, ¡ah, inútil bravata!
¿Quién gobierna su destino? Yo ya no.
No temáis, aunque me veáis armado.
Es el fin de mi jornada, el término,
el último puerto de mi viaje.
No os arredréis; serÃa un temor vano.
Apuntad al pecho de Otelo con un junco
y se repliega. ¿Adónde irá Otelo? —
¿Y tu cara? ¡Ah, desventurada!
Más pálida que el lino. Cuando el DÃa
del Juicio nos reúna, tu mirada arrojará
mi alma desde el cielo para presa de diablos.
FrÃa, criatura, más frÃa que tu castidad.
¡Ah, maldito, maldito! ¡Azotadme, demonios,
que no me posea esta imagen divina!
¡Llevadme en huracanes, quemadme en azufre!
¡Sumidme en abismos de lÃquido fuego!
¡Ah, Desdémona! ¡Desdémona muerta! ¡Muerta! ¡Ah!