Otelo
Otelo La naturaleza de su dolor no hace a Otelo menos culpable. Shakespeare nos ha mostrado sus puntos débiles: violencia y barbarie, al principio solo latente; irreflexión; inseguridad de extranjero de color, ignorante de «la realidad veneciana». Yago provoca y Otelo responde. De no ser así, la acción sería mecánica, es decir melodramática. Y no lo sería menos si Yago solo fuese un personaje subsidiario, un simple engranaje del mecanismo dramático, como quería Leavis. Pues si Yago representa algo que hay en Otelo, también en Otelo hay algo que representa Desdémona. Por otra parte, Otelo no es la única víctima de la intriga, pues Yago engaña a todos los demás, incluida su propia mujer. Importa, pues, distinguir entre el carácter de Otelo (los rasgos que le hacen vulnerable y le llevan a actuar salvajemente) y el agente exterior que lo provoca.