Otelo
Otelo Entran OTELO, YAGO y criados con antorchas.
YAGO
Aunque he matado hombres en la guerra,
por principio de conciencia no puedo
matar con premeditación. Los escrúpulos
suelen estorbarme. No sé cuántas veces
he estado por hincárselo aquÃ, bajo las costillas.
OTELO
Más vale que no.
YAGO
SÃ, pero él parloteaba y decÃa
palabras tan groseras e insultantes
contra vos que mi escasa caridad
apenas me servÃa para sufrirlo.
Mas decidme, señor, ¿estáis ya casado?
Tened por cierto que el senador
es muy estimado, y la fuerza de su voto
puede doblar a la del Dux. Si no os descasa,
os impondrá cortapisas y castigos
con todo el campo libre que la ley
deje a un hombre de su mando.
OTELO
Que haga lo imposible.
Mis servicios a la SerenÃsima
acallarán sus protestas. Se ignora
