Poesias
Poesias lo suyo y lo dispersa, y cuantimás
ganancia espera conseguir, más pierde
o, incluso cuando gana, lo que obtiene
es menos que el esfuerzo que ha invertido
y va a la quiebra en vez de hacerse rico.
Queremos llevar todos una vida
de honor, riqueza y dicha en la vejez,
y en la porfía el tráfago nos quita
una por todas o, por una, tres:
la vida por luchar con honra, o bien
la honra por riqueza, y eso acaba
matando todo y ya no queda nada.
El riesgo ciego induce a que perdamos
lo que era nuestro a cambio de ilusiones
y la ambición febril por tener tanto
nos atormenta con que nuestro porte
es bien escaso. Sin mediar, entonces,
cordura, al verlo magro, lo agrandamos
y el algo queda en nada al aumentarlo.
Tarquinio el necio corre azar semblante
al apostar su honor por su lujuria,
pues tiene que perder para ganarse.
Mas, sin confianza, ¿en qué verdad se escuda?
¿Y cree que a una extraña la subyuga
quien por ganar se pierde y se abandona
a la murmuración y la carroña?
Ya llegan esas horas de la noche