Poesias
Poesias ¿yo dónde vivo ahora que murió?
Te di la vida y tú me das dolor.
¿Precede la hija a sus progenitores?
¿Somos sus descendientes y ellos nones?
»¡Mi pobre espejo roto! Vi el futuro,
en tu semblante dulce, de un presente
feliz; mas ahora veo el rostro crudo
de una vetusta, lenta y magra muerte.
¡En tus mejillas ya no puedo verme!
¡Has roto la belleza que hubo en ti
y ya no puedo verme como fui!
»¡Oh, tiempo, ponle freno a tu camino
si cesan de vivir quienes nos siguen!
¿Se llevará la muerte a los más vivos
en tanto los endebles sobreviven?
La abeja joven a la vieja exige
su trono; vive, pues, Lucrecia y ve
la muerte de tu padre y no al revés.»
Entonces, como en sueños, se adelanta
su esposo y a Lucrecio pide paso,
y cae en el torrente helado y baña
en esa sangre el rostro amedrentado,
igual que si estuviera agonizando,
mas con viril recato se rehace
y se impone vivir para vengarse.
La llaga atroz que su alma sufre frena
su lengua que, furiosa con la angustia