Poesias

Poesias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

que obstruye su emoción y su vehemencia,

por fin arranca, mas con tal premura

que brotan de sus labios y se empujan

palabras débiles que a su corazón,

al no entenderse, no le hacen favor.

Sonaba algún «Tarquinio» aquí o allá,

mascado entre los dientes, con desprecio.

Tardaba en descargar la tempestad

y el río del dolor iba en aumento.

Por fin cayó la lluvia y menguó el viento;

esposo y padre lloran y se apoyan:

la han de llorar por hija y por esposa.

La llama suya el uno, suya el otro,

mas no poseen lo que ambos aducen.

El padre dice: «Es mía», y el esposo

«Es mía», le replica, «no me impugnes

el bien de mi dolor. Que nadie jure

que llora por aquella que he perdido,

pues solo ha de velarla Colatino».

«Mas yo», terció Lucrecio, «le di vida,

la misma que ha vertido pronto y tarde».

«¡No, no! Yo fui su esposo y era mía.

Me arrebató a sí misma al suicidarse.»

«Mi hija» y «mi mujer» llenan con ayes

el aire que, quedándose a Lucrecia,

replica «mi hija» y «mi mujer» con pena.

Y Bruto, que el cuchillo de su flanco


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker