Poesias
Poesias 
A LA MEMORIA DEL AUTOR,
MI QUERIDO SEÑOR
WILLIAM SHAKESPEARE,
Y
A LO QUE NOS HA DEJADO
Para no levantar envidias en tu nombre,
será bastante, Shakespeare, cuando honre
tu libro y fama, si confieso que tus obras
no pueden de hombre o musa agotar sus loas.
Es verdad conocida, pero no quisiera
que fuera mi alabanza por tal senda,
transida a veces de ignorancia leve
y, aunque sonora, apenas te merece.
Y el amor ciego la verdad oculta,
avanza a tientas y con prisa abruma.
O la astuta malicia en falso alaba
y piensa en la ruïna cuando ensalza.
Así elogian rufianes y putas infames
a una matrona: lo que más puede dañarle.
Pero tú estás a prueba de ellos, en verdad
más allá de su mal fario o de su ruindad.
Empiezo sin más: ¡Alma de nuestra era!
¡Aplauso, encanto, prodigio de nuestra escena!
Mi Shakespeare, arriba. No pienso hospedarte
con Chaucer o Spenser, o a Beaumont apartarle
