Poesias
Poesias en el galope, el brinco, el freno, el tranco”.
De ahí la controversia sobre cuánto
debía el noble equino a su manejo
y cuánto le debía él al jamelgo.
»Mas no tardó en zanjarse la querella:
su esencia le otorgaba vida y gracia
a aquello que era ornato y apariencia
y redundaba en él, no en su fachada.
Y aquello que, a su lado, se agraciaba
pedía más; y en vez de que mermase,
su gracia, repartida, era más grande.
»Y así, en la punta de su dulce lengua
dormían y acechaban, a su arbitrio,
razones, argumentos y respuestas
de varia condición y todo tipo:
trocaba el llanto en risa y en plañido
la risa, con facundia y sin esfuerzo,
embelesando a todos al momento.
»Reinaba de esta guisa en corazones
de jóvenes y viejos de ambos sexos,
dispuestos a plantarse en sus valores
o acompañarlo en nuevos argumentos,
ansiosos de cumplir con sus deseos.
Pues para barruntar lo que deseaban,
usaban sus razones y palabras.
»Más de uno se agenciaba su retrato
por dar servicio al ojo y a la mente,