Poesias
Poesias que el avatar ajeno la modere
y quede sin probar dulces manjares
por miedo a lo que el daño nos advierte.
¡No hay juicio, oh apetito, que te frene!
Quien tenga paladar, querrá catar
el fruto aunque le digan: “¡No habrá más!”.
»Bien pude haberme dicho: “este hombre es falso”.
Sabía cómo usaba su perfidia,
las flores que regaba en otros prados
y el fraude que ocultaba su sonrisa;
y sé que el voto augura la mancilla,
pues sus palabras eran artificios
bastardos de su corazón lascivo.
»Por tiempo defendí mi ciudadela
y él redobló el asedio: “Dulce moza,
sé compasiva con mi joven pena
y mis sagrados votos no desoigas:
jamás juré lo que te juro a otra;
pues si a un festín de amores me llamaron,
yo nunca me tenté ni he cortejado.
»”En todos los agravios que me imputan
actuó la sangre y nunca la conciencia;
en ellos no hubo amor, son faltas mutuas
en las que las dos partes se malean:
quien busca al fin encuentra la vergüenza,
y cuanta más vergüenza me reprochan,