Poesias
Poesias orejas cortas, recio, cruz en alto,
de noble grupa y piel, y cola espesa…
¿Qué más quiere un corcel? Le falta solo
un buen jinete en su soberbio lomo.
A veces corre lejos y se vuelve,
y otras lo asusta el vuelo de una pluma;
o reta al viento a que se atreva y juegue,
y si galopa o vuela queda en duda.
Batiendo cola y crin, el viento canta,
y al agitarlas las convierte en alas.
Relincha él a su amor y ella responde
cual si le conociera el pensamiento:
le halaga —es hembra— que le haga la corte,
mas finge indiferencia y tuerce el gesto.
Se ríe de su ardor y sus ardides
y le devuelve coces por melindres.
Entonces él, con rabia melancólica,
humilla el rabo que, como un penacho,
le refrescaba el anca sudorosa,
y piafa y muerde moscas, despechado.
La amada, percibiendo su furor,
más tierna y afectuosa, lo calmó.
Airado llega el amo y ya lo arrea;
la yegua indomeñada de él se aparta,
pues teme que la atrapen, y despega
veloz; y el potro atrás, a Adonis planta.
Galopan como locos y se esconden,