Poesias
Poesias sonríe el lobo en antes del aullido,
la mora solo mancha si está rota
y el proyectil impacta y luego avisa,
supo ella, sin que hablase, qué diría.
Y cuando él la miró, cayó de plano;
mirar mata el amor, pues lo revive,
y una sonrisa cura un gesto amargo.
¡Oh bancarrota ideal, que amor consigue!
Cree el cándido que ha muerto y cachetea
sus pálidas mejillas hasta arderlas.
Confuso, Adonis frena su intención
de reprenderla como ansiaba hacerlo;
¡bendito sea el ingenio del amor
que resguardó el amor de amor cayendo!
Pues ella ahora, inerte sobre el césped,
espera a que el aliento de él la aliente.
Y él palpa y le pellizca la nariz,
le dobla dedos o le aprieta el pulso,
le frota el labio y busca más de mil
remedios a su proceder tan brusco;
la besa y ella es lista y calla: Adonis
la seguirá besando si está inmóvil.
La noche de dolor se ha vuelto día
y ella abre apenas sus ventanas garzas
tal como el rubio sol al mundo anima
con su saludo fresco a la mañana.
E igual que el sol al cielo hace glorioso,