Poesias
Poesias ¿qué pides para que sigan sellando?
Venderme no me importa mientras tengas
a bien pagar lo justo por el trato;
y como garantía de la compra
podrás sellar el lacre de mi boca.
»Mi corazón se vende por mil besos,
a plazos, pagaderos de uno en uno.
¿Qué más te dan a ti diez veces ciento?
Contarlos dura más que hacerlos humo.
La deuda se duplica por moroso:
¿verdad que dos mil besos son muy poco?»
«Si me amas, bella reina», habló el doncel,
«achácale a mi edad esta impericia.
No busques lo que aún no sé cómo es.
El pescador da al mar la pesca chica;
la pruna no madura nunca cae
y sabe amarga si la arrancas antes.
»¿Ves? El consolador del mundo va
cansino, a retirarse en el poniente.
Ya es tarde: ulula el búho nocturnal,
anidan aves, las ovejas duermen,
y aquellos nubarrones de carbón
nos muestran el camino del adiós.
»Te doy las buenas noches; tú haz lo mismo,
que un beso te daré si tú las dieras.»
Entonces «Buenas noches», ella dijo,
y se cobró la miel de su promesa.