Poesias
Poesias Traspone el triste aullido sus oídos
y toma por sorpresa al corazón,
que nubla sus sentidos, quebradizo
y pálido de duda y de temor;
y sus soldados, viendo cómo el líder
flaquea, rompen filas y se rinden.
Así, temblando extática, se para,
mas pronto azuza a sus sentidos mustios,
diciéndoles que es fantasía vana
y error de niños su terror absurdo;
que dejen de temer y de sufrir.
Y en ese instante avista al jabalí,
en cuyo hocico atroz, babeante y rojo,
las manchas que parecen leche y sangre
ya vuelven a asustarla de tal modo
que corre sin motivo a cualquier parte.
Mas pronto para y torna tras sus pasos
para enfrentarse al jabalí y matarlo.
Mil ánimos la llevan por mil sendas
y llega a sitios de los que partía;
a ratos va deprisa, a ratos frena,
como un cerebro dado a la bebida,
lastrado por reparos que no escucha
e intentos malogrados que lo abruman.
Ve a un can agazapado en los helechos
y le pregunta por su dueño al pobre;
y a otro que se lame y ese ungüento