Ricardo II
Ricardo II Su imagen iban alcanzando:
¡Bienvenido, bendito Bolingbroke!
Y él, tornándose de lado a lado,
Descubierto, y en venias humillando
Bajo negras crines del corcel,
¡Gracias compatriotas! – repetÃa,
Y en pasaje, la vÃa recorrÃa.
DUQUESA
¡Ay! Pobre Ricardo. ¿Y él qué hacÃa?
YORK
Tal que en el teatro, si el gran actor
Ya del escenario se retira,
Al que aparece, espectador,
Sin estima, su discurso mira;
Asà y aún con más desprecio,
Escarnio, el pueblo dio a Ricardo;
Nadie gritó: ¡Dios salve al rey!
Ni una lengua dióle bienvenida,
Sino polvo le echaron a la frente.
Limpiábase él, la afrenta de la gente,
Ora llorando, ora sonriendo,
Su rostro, entre penas y paciencia.
Si Dios, en sus rarÃsimos designios,
No hubiese acerado corazones,
Diluido y fundÃdose hubiesen,