Romances
Romances Hasta en nuestras cocinas
matamos a las aves cuando es su estación:
¿y con menos respeto serviremos al cielo,
que a nuestras toscas personas?
Mi buen señor, pensad:
¿ha hecho morir a alguien esa falta?
En verdad hay muchos que la han cometido.
LUCIO (Aparte, a ISABELLA.) Sí, bien dicho.
ÁNGELO La ley no había muerto, aunque dormía.
Esos muchos no habrían faltado
si el primer hombre que infringió el edicto
hubiera respondido por sus hechos.
Ahora está despierta:
toma nota de todo lo que ocurre y cual profeta
observa en un espejo las futuras maldades,
bien ahora, bien por rémora
de negligencia concebidas:
así, en progreso hacia el nacimiento
ahora no tendrán ya sucesivas fases
y antes de haber nacido, morirán.
ISABELLA ¡Pero mostrad compasión!
ÁNGELO La muestro si muestro la justicia
pues compadezco a quienes no conozco,
aquellos a quienes las ofensas sin castigo
corromperían. Obro bien cuando impido
que, viviendo, repita el ofensor su acto.
Resignaos, vuestro hermano ha de morir mañana.