Romances
Romances LUCIO (Aparte, a ISABELLA.) A él, a él, muchacha; aflojará, lo veo.
PREBOSTE (Aparte.) Ruego al cielo que lo convenza.
ISABELLA No podemos pesar a nuestro hermano
en la misma balanza que a nosotros.
Los grandes hombres pueden bromear con los santos:
es ingenioso en ellos,
en hombres inferiores es profanación.
LUCIO (Aparte, a ISABELLA.) Tienes razón, muchacha; más de eso.
ISABELLA Lo que en el capitán es palabra colérica
solo es blasfemia en un soldado.
LUCIO (Aparte, a ISABELLA.) ¿Conoces tú de eso? Más, entonces.
ÁNGELO ¿Por qué me decís estas cosas?
ISABELLA Porque la autoridad, aun errada,
tiene una medicina en sí misma
que despelleja el vicio desde lo alto.
Id al fondo de vuestra alma
golpead allí y preguntad a vuestro corazón
si acaso no conoce
algo como la falta de mi hermano: si os confiesa
culpabilidades semejantes
no dejaréis resonar en vuestra lengua
nada contra la vida de mi hermano.
ÁNGELO (Aparte.) Me habla y todo lo que dice