Romances
Romances tiene un sentido que alimenta al mío.
(A ISABELLA.) Adiós, que os vaya bien.
ISABELLA Gentil señor, volved, no os retiréis.
ÁNGELO Pensaré en ello. Volveré por la mañana.
ISABELLA Oíd cómo pienso sobornaros.
ÁNGELO ¿Sobornarme? ¿A mí? ¿Con qué?
ISABELLA Sí, con dones que se compartan con el cielo.
LUCIO (Aparte, a ISABELLA.) Lo has estropeado todo.
ISABELLA No con los siclos de probado oro
ni con preciosas piedras, más o menos caras
según el capricho los estime,
sino con plegarias, que llegarán al cielo
y allí entrarán, antes de que amanezca,
plegarias de almas consagradas a Dios
de penitentes vírgenes, de almas dedicadas
a nada temporal.
ÁNGELO Bien, volved mañana.
LUCIO (A ISABELLA.) Está bien ya, partamos.
ISABELLA El cielo guarde a vuestra señoría.
ÁNGELO (Aparte.) Amén; pues por ese camino voy a la tentación
donde se cruzan las plegarias.
ISABELLA ¿A qué hora mañana
he de volver a vuestra señoría?
ÁNGELO Cualquiera antes del mediodía.