Romances
Romances que habría de ser tumba del pesar y el reproche?
Aquí hay placeres y mis ojos los rehúyen
aunque dejé el peligro atrás, en Antioquía.
Su brazo es corto: estoy fuera de alcance
y sin embargo esta distancia no me alivia
ni los placeres o el arte me complacen.
Supongo que es así: cuando moldeamos
nuestras pasiones a partir del miedo,
viven y se nutren de la angustia luego.
Y aquello que temimos que nos ocurriera
crece y ahora es miedo a que ya no suceda.
En cuanto a mí, ¿cómo enfrentarme
al gran Antíoco, cuyo poder tan grande
le permite traducir en hechos su voluntad?
Él cree que he hablado; yo juro callar.
Aunque asegure que pretendo honrarlo,
de nada sirve si él piensa lo contrario.
Y no descansará hasta haber borrado
aquello que, de conocerse, habría de ultrajarlo.
Invadirá mi país con fuerzas hostiles
y desplegará un poder militar tan vasto
que mis compatriotas no harán sino temblar
y vencerá a mis tropas antes de luchar.
Castigará a mis súbditos, que son inocentes:
es esto y no la inquietud por mi suerte