Romances
Romances y con qué carga, y luego regresad.
Salen los NOBLES.
Helicano,
me habéis conmovido. ¿Cómo véis mi semblante?
HELICANO Cejijunto, mi temido señor.
PERICLES Si entre las cejas de un monarca veis un dardo,
¿cómo se atreve vuestra lengua a molestarlo?
HELICANO ¿Cómo se atreve la planta a contemplar el cielo
de donde se alimenta?
PERICLES Sabéis que si quisiera
podría quitaros aquí la vida.
HELICANO Yo mismo afilé el hacha.
Solo os queda empuñarla.
PERICLES (Levantándolo.) Levantaos, os ruego,
y tomad asiento. No sois un lisonjero
y lo agradezco. ¡Impida el cielo que el monarca
solo oiga a quienes le embellecen las faltas!
Buen consejero y siervo para un príncipe
que con vuestro saber hacéis de él vuestro siervo,
¿qué proponéis que haga?
HELICANO Soportar con paciencia
los pesares que os infligís vos mismo.
PERICLES Habláis como el médico, Helicano,