Romances
Romances ESCENA II
Se coloca un arca. Se introduce una cama sobre la que está acostada IMOGENIA, leyendo un libro. Entra HELENA, una dama.
IMOGENIA ¿Quién anda ahí? ¿Es Helena, mi aya?
HELENA Sí, mi señora.
IMOGENIA ¿Qué hora es?
HELENA Casi medianoche, señora.
IMOGENIA Entonces llevo tres horas leyendo. Ya se cansaron
mis ojos. Marca la página donde me quedé.
Ve a dormir. No te lleves la vela, déjala ardiendo.
Y si a las cuatro consigues despertarte,
avísame, te lo ruego. El sueño me vence.
Sale HELENA.
A vosotros, dioses, me encomiendo.
De los duendes y los demonios nocturnos
protegedme.
IMOGENIA se duerme. GIACOMO sale del arca.
GIACOMO Cantan los grillos, y el descanso sosiega
los sentidos fatigados de los hombres.
Sigiloso como yo Tarquinio anduvo
sobre las esteras, por no despertar a la castidad
al violarla. ¡Ah, Citerea, cómo adornas tu lecho,
lirio fresco más blanco que los lienzos!