Romances
Romances y no yo. Más me contentaría confirmar
la honra de ella que en verdad su sospecha,
así me culpe usted por lo que sea.
LEONTES ¿Pero quién
nos manda discutir estas cosas con ustedes
en vez de seguir un impulso indeclinable?
Mi condición no requiere de consejos suyos;
si lo he contado fue por cortesía, nada más.
Y si por ser un poco lelos, o acaso simularlo,
no pueden o no quieren ver una verdad tamaña,
vayan sabiendo que prescindo de su ayuda.
Termine bien o mal, disponer el asunto
es solo cosa mía.
ANTÍGONO Ojalá entonces, mi señor,
lo hubiese cavilado solamente en silencio,
sin decir nada.
LEONTES ¿Y eso cómo? O tú te has vuelto
ignorante con la edad, o bien naciste tonto.
Sumándose a la intimidad que hubo entre ellos
(grosera, como bien cabe imaginar,
y a la que nada faltó salvo un testigo presente,
y no por tener pruebas, sino tan solo para ver,
pues todos los otros indicios la afirmaban),
la huida de Camilo nos obligó a proceder.
Pero para obtener confirmación mayor,
(ya que en asuntos de importancia precipitarse
es lamentable), he enviado a Cleómenes y a Dion,