Romances
Romances el silencio inocente impone su pureza.
EMILIA Su honor y su bondad son tan evidentes, señora,
que la empresa solo puede terminar con bien.
No hay mujer más adecuada para esta gran tarea.
Si su señoría acepta esperarme aquí al lado,
transmitiré su noble ofrecimiento a la reina,
que casualmente hoy había ideado un plan así
pero temía confiarlo a un emisario
por miedo a verse rechazada.
PAULINA Dile, Emilia,
que usaré esta lengua; y que si muestra tanto ingenio
como audacia hay en mi pecho, a nadie le quepa duda
de que me irá bien.
EMILIA Dios la bendiga.
Voy donde la reina. (Al CARCELERO.) Acérquese, por favor.
CARCELERO Señora, si la reina envía a la niña,
no sé qué castigo me espera a mí
por dejarla pasar sin permiso.
PAULINA No tema, señor;
esa niña, que estaba presa en un vientre,
por ley de la naturaleza ahora es libre
y está a salvo de la cólera del rey y exculpada
de toda falta de la reina, si hubo alguna.