Romances
Romances CARCELERO Eso creo yo.
PAULINA Descuide, entonces; juro por mi honor
que seré un muro entre usted y el peligro.
Salen.
ESCENA III
Entra LEONTES.
LEONTES No encuentro reposo de noche ni de día.
Es una debilidad tomarme así las cosas;
mera flaqueza, si la causa no estuviera viva…
O parte de la causa… Ella, la adúltera.
Porque ese rey lascivo ya está fuera de mi alcance
fuera del blanco y la mira de mi mente,
a salvo de conjuras; pero a ella sí
puedo engancharla. Tal vez si desapareciera
consumida por las llamas, yo recuperaría
la mitad de mi descanso. ¿Quién anda ahí?
Entra un SIRVIENTE.
SIRVIENTE ¿Señor?
LEONTES ¿Cómo se encuentra el niño?
SIRVIENTE Esta noche durmió bien. Es muy posible
que la fiebre haya pasado.
LEONTES ¡Que la nobleza
de ese chico haya entendido la deshonra de su madre!
Desfalleció, se vino abajo, tan a pecho
se tomó la infamia y la cargó sobre su cuerpo,