Romances
Romances que perdió el ánimo, el sueño, el apetito
y empezó a languidecer. Déjame solo. Ve a fijarte
cómo sigue.
Sale el SIRVIENTE.
Fuera, basta de pensar en él;
la sola idea del desquite me consume; poderoso
como es él, más lo es con sus cómplices y aliados.
Que espere un tiempo, entonces. De momento,
me tomaré venganza en ella. Camilo y Polixeno
se ríen de mí y se entretienen con mi pena.
No reirían tanto si los tuviera a mano
ni reirá ella, que está en mi poder.
Entran PAULINA con el bebé, ANTÍGONO,
CABALLEROS y SIRVIENTES.
CABALLERO No debe entrar.
PAULINA Al contrario, caballeros, secúndenme ustedes.
¿Temen más despertar la furia de un tirano
que perder la vida de una reina? ¿Un alma inocente,
más llena de gracia que él de desconfianza?
ANTÍGONO Bueno, suficiente.
SIRVIENTE Señora, esta noche
no ha dormido y ordenó expresamente
que no entrara nadie.