Romances
Romances por mucho que posea, dentro y fuera de sà mismo,
ufanarse no puede de tener lo que tiene,
ni siente lo que debe, sino como reflejo;
igual que sus virtudes, al brillar sobre otros
y templarlos, ese calor de nuevo vuelven
al donador primero.
AQUILES No es de extrañar, Ulises.
La hermosura llevada aquà en la cara,
la ignora quien la lleva, bien que ella se encomiende
a la mirada ajena; ni los propios ojos
(espÃritus más puros del sentido) a sà mismos
se ven, ni de sà parten, aunque opuestos a otros,
se dan mutuas albricias con sus formas,
que la visión no puede volver sobre sà misma
hasta que ha viajado, y celebra sus nupcias
donde asà pueda verse. Lo cual no ha de extrañarnos?
ULISES No es la proposición lo que encuentro difÃcil,
pues me es familiar, sino el giro que toma
el autor, probando con sus análisis
que ningún hombre es dueño de una cosa
(aunque en él y de él dependa en gran manera),
hasta que a los demás sus dotes comunica;
ni él mismo, de por sÃ, noticia de ellas tiene
hasta que en el aplauso formadas las contempla,