Romances
Romances ULISES Lleva el tiempo, señor, un saco a sus espaldas,
donde echa limosnas al olvido,
de ingratitudes un disforme monstruo;
restos son de pasadas hazañas consumidas
tan pronto como hechas, olvidadas tan pronto
como acabadas. Señor, perseverancia
guarda al honor su brillo, que cesar es quedarse
ya pasado de moda, como cota mohosa
en conmemorativo escarnio. Tomad presto cansino,
porque marcha el honor por tan estrecha vía,
que solo cabe uno. No perdáis el sendero,
ya que la emulación tiene hijos a miles
y uno va tras del otro. Y si el paso cedéis,
o a un lado os desviáis desde el camino recto,
como marea creciente habrán de adelantarse,
dejándoos el último;
o tal caballo bravo que cae en la vanguardia,
quedaréis por suelo de retaguardia abyecta,
derribado y pisado. Lo que ahora hacen esos,
menor que lo que hicisteis antes, os excede;
el tiempo es como elegante amo de casa,
dando apenas la mano a invitado que parte,
mientras tiende los brazos, cual si volar quisiera,
y estrecha aquel que llega. Bienvenida sonríe,
mas el adiós suspira. Que la virtud no busque