Romeo y Julieta
Romeo y Julieta Protesto que jamás te he ofendido, sà que te estimo más de lo que te es dable imaginar, mientras desconozcas la causa de mi afección. AsÃ, pues, bravo Capuleto —poseedor de un nombre que amo tan tiernamente como el mÃo— date por satisfecho.
MERCUCIO
¡Oh! ¡Calma deshonrosa, abominable humildad! A lo espadachÃn se borra esto.
(Desenvaina)
Tybal, cogedor de ratas, ¿quieres dar unas pasadas?
TYBAL
¿Qué quieres conmigo?
MERCUCIO
Buen rey de gatos, tan sólo una de tus nueve vidas, para envalentonarme con ella y después, según te las manejes conmigo, extinguir a cintarazos el resto de las ocho. ¿Queréis empuñar el acero y sacarlo de la vaina? Despachad, o si no, antes que esté fuera, os andará el mÃo por las orejas.
TYBAL (desenvainando)
A vuestra disposición.
ROMEO
Buen Mercucio, envaina la hoja.
MERCUCIO
Ea, señor, vuestra finta.
(Se baten)
ROMEO