Sonetos
Sonetos Mañana se agudiza nuevamente.
Si hoy tus ojos hambrientos se han hartado,
Amor, aunque ahítos parpadeen,
Mañana también mira, no destruyas
Por torpeza el espíritu amoroso.
La ausencia sea océano que aparta
A fogosos amantes que a la orilla
Se acercan diariamente para verse
Y las ansias recíprocas inflaman.
Sea invierno tan lleno de cuidados
Que triple bienvenida dé al estío.
Esclavo soy, y esclavas son mis horas,
Del arbitrio y afán de tu deseo,
Pues vanas son las horas de mi vida
En que tú no requieres mis servicios.
No me atrevo a llamar lenta la espera
Cuando miro el reloj mientras te aguardo,
Ni a juzgar amargas tus ausencias
Cada vez que despides a tu siervo,
Ni inquiero con preguntas recelosas
Dónde estás, qué haces o discurres.
Melancólico esclavo, en nada pienso
Salvo en ti, y en la ventura de otros.
Tan necio es el amor, que tus caprichos
